131 | 6:45 pm
Vengo regresando
del interior del país. Ayer una noticia interesante llegó a mis oídos y decidí
tomar mi auto y aprovecharla al máximo.
132 | 6:46 pm
Como comprenderán,
nuestra relación todavía es muy inmadura como para que les cuente estas cosas
tan complejas. Debo protegerme.
133 | 6:47 pm
Y, puesto desde otra perspectiva, ayuda a aumentar el
misterio. Pero, las escuelas de misterio lo dictan así: encubre, no ocultes del
todo.
134 | 6:47 pm
Lo oculto es
esto: con quién hablaba y en dónde. Lo encubierto es esto: hablaba con una
persona de poder en el lugar donde lo perdía.
135 | 6:48 pm
Le ofrecí una
solución. Le haría recuperar su poder si me daba inmunidad al menos hasta el
tercer asesinato. Sudaba y reía al mismo tiempo.
136 | 6:49 pm
Al cabo de unos
minutos dijo “La única forma de que acepte esto es que no lo hagas público en
tu paginita”. Tuve que sostener al dinosaurio.
137 | 6:53 pm
Entre el dinosaurio y yo le dejamos bien claro que ésta
no era ninguna “paginita”, y que yo aquí publicaba lo que me viniera en gana.
138 | 6:53 pm
Estoy convencido
de que ese sujeto no es una persona, no es un humano. Después de un pacto tan
importante y se rehusó a estrecharme la mano.
139 | 6:55 pm
Frente a él hablé
por teléfono con un par de personas, y aproximadamente a la 1 de la mañana se
disolvió el primero de sus obstáculos.
140 | 7:02 pm
Sudando, me dijo
“Sólo 3 asesinatos. Ése es tu puente”. “Sólo se necesitan 3 asesinatos para ser
catalogado asesino en serie”, le dije.
141 | 7:36 pm
Llegué a mi apartamento del interior a las 2 de la mañana
y dormí tan sereno que no logré escuchar las llamadas de Mariella a las siete.
142 | 7:38 pm
A las 9, cuando
me desperté, la llamé y no contestó. Tuve que esperar hasta las 10 para que
llamara de nuevo y no colgara ella misma.
143 | 7:38 pm
Me dijo que tenía
miedo. Su amante había estado en su casa e insistió en que corría peligro, pero
que no le podía explicar más que eso.
144 | 7:39 pm
Le dijo que
debían dejar de verse por un tiempo, quizás hasta enero, y le dio dinero para
que alquilara algo en el interior del país.
145 | 7:39 pm
Le pidió que no
confiara en nadie, ni le contase a nadie sobre el peligro que corría. Le
preguntó si había conocido a alguien últimamente.
146 | 7:40 pm
De no ser porque
yo mismo hablé con su amante antes de conocer a Mariella y le conté todo lo que
le haría, dudaría de si hablaba o no de mí.
147 | 7:40 pm
Le dije a
Mariella que casualmente estaba en una ciudad del interior, asistiendo al
entierro de mi hermano, que tenía un apartamento vacío.
148 | 7:42 pm
Le ofrecí
quedarse en él mientras averiguaba si era cierto o no que estaba en peligro.
Mariella tomó el primer taxi y se vino hacia mí.
149 | 7:42 pm
“Tu hermano tenía
mucho dinero”, dijo al entrar al apartamento. Enseguida me abrazó y me regaló
nuestro primer beso. Muy bueno, por cierto.
150 | 7:43 pm
Después de tener sexo por primera vez, le dije que me
debía marchar. Asumo que creyó que el auto también era de mi supuesto hermano.
151 | 8:05 pm
Quizás recuerden
que hace 3 días les dije que había estado en la calle juntando las últimas
piezas para mi asesinato. Les cuento ahora.
152 | 8:05 pm
Ese día fui a
conocer al amante de Mariella en su lugar de trabajo. Es un lugar muy bonito y
apacible, cabe acotar. Inspirador de verdad.
153 | 8:06 pm
Más que contarle,
podría decirse que le confesé lo que haría. Era una forma de purgar con
anticipación mi culpa. Quería que me absolviera.
154 | 8:07 pm
Claro que yo no
sentía mayormente lo que se puede considerar como culpa, sobre todo porque el
dinosaurio estaba cerca. Él tampoco lo creyó.
155 | 8:08 pm
Le conté que el 31 de diciembre, después de una linda
misa de fin de año, la envenenaría y la mutilaría. Comenzó a llorar como un
niño.
156 | 8:09 pm
Le expliqué que se lo contaba no para hacerlo sufrir por
17 días, sino para que me informara si conseguía una forma de evitarlo. Y la
hay.
157 | 8:10 pm
Le expliqué que
no debía decirle nada a ella, o me vería en la obligación de adelantar la
fecha. Balbuceó algo como “hijo de puta”. Me reí.
158 | 8:10 pm
En su caso, había algo adicional a la amenaza de adelantar
la muerte que le impediría hablar. Y no era sólo la publicidad de su adulterio.
159 | 8:11 pm
Le pedí que me diera su perdón y me lo negó
descaradamente. Antes de irme, me preguntó “¿Cómo supiste lo de nosotros?”.
160 | 8:12 pm
Le pregunté “Si
desearas buscar libros, ¿los buscarías en una carnicería?”. No contestó nada.
Le dije “Por eso decidí buscar aquí” y me fui.