Hoy les voy a
hablar un poco sobre Mariella, mi primera futura víctima de asesinato, y la muy
romántica cita que tuvimos esta mañana.
102 | 7:15 pm
También les voy a hablar acerca de un sujeto llamado
Rafael Arturo Tamayo Ávila; otro imbécil al que he tenido que llevar a cuestas
8 años.
103 | 7:18 pm
Mariella es una
hermosa mujer de 31 años. Y no me refiero a sus atributos físicos, algo faltos
del encanto propio de la belleza evidente.
104 | 7:20 pm
Rafael es un
sujeto de unos 56 años, como yo, y de un exacerbado gusto por Rachmaninoff,
como yo, porque Rafael soy yo, el mismo Reinaldo.
105 | 7:23 pm
Mariella fue
abandonada por su padre, al nacer, y por su madre, al morir de una sobredosis
de algún barbitúrico barato, 5 años después.
106 | 7:27 pm
Hace 8 años
Reinaldo tuvo que desaparecer de la tierra, y se sucedió la triste metamorfosis
en este cucaracho Gregorio Samsa llamado Rafael.
107 | 7:31 pm
Huérfana a los 5,
y en un pueblo del Llano olvidado por Dios, Mariella fue acogida por un
convento muy humilde, donde vivió 10 largos años.
108 | 7:33 pm
Durante los
últimos 3 años, Reinaldo ha estado buscando regresar desde Rafael, y ya que al
fin lo logra, debe mimetizarse de nuevo en él.
109 | 7:36 pm
Mariella vive ahora en la capital en una casa propia muy
grande para compartirla sólo con su sombra. Necesita compañía. Dios no alcanza.
110 | 7:37 pm
Rafael tocó esta
mañana, alrededor de las 10, la puerta de la casa de Mariella, y recién salió a
las 5 de la tarde. Fue una linda visita.
111 | 7:45 pm
Rafael no es sino que el mismo Reinaldo, que soy yo, sólo
que con nombre distinto. Sin embargo, Rafael fue hoy un mormón para Mariella.
112 | 7:50 pm
Toqué su puerta
para hablarle un poco sobre Joseph Smith. Me dijo que era católica, que así
moriría, y yo le dije “Por supuesto. Así será”.
113 | 7:54 pm
Le expliqué que
mi intención no era convertirla, sino cumplir mi apostolado. Le ofrecí
escucharla hablar sobre su fe e intercambiar un té.
114 | 7:56 pm
Mi propuesta
comercial sobre los Santos de los Últimos Días fue mediocre. No deseaba
convencerla. Ella empezó entonces su propaganda.
115 | 7:58 pm
Después de una hora hablando, le confesé que tenía dudas
sobre mi fe y que nunca me había sentido tan a gusto con alguien. Sonreímos a
coro.
116 | 8:01 pm
Me confesó que
solía sentirse sola y yo le tomé la mano para transmitirle una fuerza que no
poseía. Éramos dos seres heridos. Todo iba bien.
117 | 8:03 pm
En algún punto se
estableció la fría incomodidad de saber que nos estábamos gustando, y Mariella
lo resolvió invitándome a almorzar. Acepté.
118 | 8:09 pm
Resulta que Mariella cocina como los ángeles y hace
maravillas con las cosas más mundanas de la gastronomía. Al menos eso le hice
creer.
119 | 8:12 pm
Después del café,
empezamos a conversar, sin pudor, sobre nuestras vidas. Sin darnos cuenta se
nos cayó el día sobre la cálida complicidad.
120 | 8:15 pm
A las 5 de la tarde puse cara de asombrado y le dije que
debía (mas no quería) marcharme. Le propuse volver mañana. Me dijo que llamaría.
121 | 8:27 pm
Ahora, cuando
llego a casa, la cosa se hace más interesante. Porque Mariella me había
seguido. Me dijo “Disculpa. Debía decirte algo más”.
122 | 8:28 pm
Ese algo más que debía decirme era que tenía una pareja.
Una pareja de hace más de una década. Y, como supondrán, yo ya lo sabía.
123 | 8:30 pm
Le pedí que me esperara un segundo afuera, fui directo al
cuarto donde había dejado a mi dinosaurio encerrado y le di otro somnífero.
124 | 8:32 pm
En casa, la
tentación de rendirme a la improvisación y la carnicería sin sentido es siempre
mayor. Le dije “Pasa. Sólo arreglaba un poco”.
125 | 8:37 pm
Me confesó lo ya
obvio. Nuestro casual encuentro la había dejado movida emocionalmente. Dijo “Yo
tampoco me sentía tan bien hace mucho”.
126 | 8:39 pm
Le invité una
copa de vino y no aceptó. Me dijo que debía marcharse enseguida. Ese enseguida
se prolongó 2 horas. Temía por el dinosaurio.
127 | 8:43 pm
Esta persona que
la había acompañado por más de 10 años, tenía el doble de tiempo casado con
alguien más. Su casa la había comprado él.
128 | 8:45 pm
Cuando se marchaba
al fin, intentó besarme y empezó a llorar. Dijo “No puedo engañarte. Le debo
todo a ese hombre. Nunca lo dejaré. Adiós”.
129 | 8:47 pm
Mi primer
acercamiento hacia Mariella había resultado mucho más productivo de lo
planeado. Asumo que en dos días nos veremos de nuevo.
130 | 8:51 pm
El dinosaurio se
levantó adormilado y embobecido por tanto calmante. Le dije: “Ahora soy yo
quien invade tu espacio al despertar”.
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