1 | 12:53 pm
Confesionarios
literarios en primera persona sobre asesinos sobran. Y, de ellos, siempre
admiré al concreto Sábato invitándonos a su Túnel.
2 | 12:53 pm
Leer a Juan Pablo
Castel decir que asesinó a María desde la primera línea me pareció, al momento
y aun ahora, tan cobarde como lúcido.
3 | 12:53 pm
Recuerdo también
a Günter Grass, contándonos, desde la primera línea, que Óscar Matzerath
era huésped de un sanatorio.
4 | 12:54 pm
Y yo me he
preguntado, esta afrenta contra el regodeo y el rodeo, ¿consigue abolir el
misterio o expone sólo una de sus máscaras?
5 | 12:54 pm
Ir directo al
grano es un arte que nunca dominé (con gracia). La pregunta no es “ser o no
ser”, sino “cuándo ser: antes o después de ser”.
6 | 12:54 pm
Y no es cuestión
de ser difuso o retardar la presentación sólo por el misterio. Pero, en el
mundo real, todo necesita una justificación.
7 | 12:55 pm
No puedo llamarte
al celular y, antes de que siquiera estés preparado para escuchar, decirte
“Acabo de matar a tu mamá”. Primero se saluda.
8 | 12:55 pm
Así que este
preámbulo es mi forma de prepararte para que atiendas a lo que digo sin
exponerme al ridículo de repetirlo para que comprendas.
9 | 12:55 pm
Ya luego haré las
advertencias y acotaciones necesarias sobre lo que están por leer. Pero, no
puedo continuar retardando su inicio.
10 | 12:56 pm
Mi nombre es Reinaldo
Andrés Torres Arends, y serás testigo (y cómplice), línea a línea, de cómo me
convierto en un asesino en serie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario