miércoles, 9 de diciembre de 2009

9 de Diciembre de 2009


1 | 12:53 pm

Confesionarios literarios en primera persona sobre asesinos sobran. Y, de ellos, siempre admiré al concreto Sábato invitándonos a su Túnel.

2 | 12:53 pm

Leer a Juan Pablo Castel decir que asesinó a María desde la primera línea me pareció, al momento y aun ahora, tan cobarde como lúcido.

3 | 12:53 pm

Recuerdo también a Günter Grass, contándonos, desde la primera línea, que Óscar Matzerath era huésped de un sanatorio.

4 | 12:54 pm

Y yo me he preguntado, esta afrenta contra el regodeo y el rodeo, ¿consigue abolir el misterio o expone sólo una de sus máscaras?

5 | 12:54 pm

Ir directo al grano es un arte que nunca dominé (con gracia). La pregunta no es “ser o no ser”, sino “cuándo ser: antes o después de ser”.

6 | 12:54 pm

Y no es cuestión de ser difuso o retardar la presentación sólo por el misterio. Pero, en el mundo real, todo necesita una justificación.

7 | 12:55 pm

No puedo llamarte al celular y, antes de que siquiera estés preparado para escuchar, decirte “Acabo de matar a tu mamá”. Primero se saluda.

8 | 12:55 pm

Así que este preámbulo es mi forma de prepararte para que atiendas a lo que digo sin exponerme al ridículo de repetirlo para que comprendas.

9 | 12:55 pm

Ya luego haré las advertencias y acotaciones necesarias sobre lo que están por leer. Pero, no puedo continuar retardando su inicio.

10 | 12:56 pm

Mi nombre es Reinaldo Andrés Torres Arends, y serás testigo (y cómplice), línea a línea, de cómo me convierto en un asesino en serie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario